¿Se deben retirar las placas después de una cirugía ortognática?

Años atrás, los dispositivos de fijación en cirugía ortognática eran principalmente alambres, placas y tornillos de acero para fijar las mandíbulas en su nueva posición. Hoy en día, la fijación se logra con la ayuda de placas y tornillos de titanio que se colocan internamente durante la cirugía.

El titanio es un metal bastante blando que tiene la propiedad única de ser biocompatible, es decir, que no provoca una reacción de cuerpo extraño del hueso. De hecho, después de un tiempo las células óseas se adhieren directamente al titanio sin la necesidad de interponer una capa fibrosa entre ellos, como pasa con otros tipos de implantes metálicos.

Aun así, algunos pacientes expresan diferentes preocupaciones relacionadas con las placas de titanio: ¿activarán detectores de metales en el aeropuerto? ¿Afectarán su salud a largo plazo? ¿Es necesario retirarlas?

La respuesta más corta es: no es necesario, aunque hay algunas excepciones a considerar. Después de un tiempo, el titanio se integra perfectamente con el hueso, por lo que, estrictamente hablando, no es necesario quitar las placas de fijación, a no ser que el cuerpo del paciente presente alguna reacción. Las placas tampoco activan alarmas en aeropuertos u otros detectores de metales.

 

En la mayoría de los casos, retirar las placas implica un procedimiento quirúrgico innecesario para el paciente, con sus riesgos e inconvenientes inherentes. Por lo tanto, la recomendación es no retirarlas a menos que esté clínicamente indicado.

 

Los casos en que se indica la retirada de las placas de titanio es cuando existe fractura de éstas o cuando quedan expuestas a través de las encía por mala tolerancia. Una vez expuestas, las placas son susceptibles de infección y deben retirarse. La infección puede manifestarse principalmente con síntomas de dolor, absceso intraoral, inflamación de la zona, exposición de la placa y sinusitis en caso de placas maxilares.

Idealmente, la retirada de placas debe realizarse a partir de los tres meses de la cirugía, cuando el hueso ya está consolidado. Es un procedimiento sencillo que se realiza con anestesia local en régimen ambulatorio, aunque cuanto más tiempo pase desde la cirugía, el procedimiento se dificulta más, pues las placas se van integrando gradualmente con el hueso. Es por ello que no se recomienda retirar las placas una vez transcurrido un año desde la cirugía.

 

En general, las placas de fijación no requieren ser retiradas después de la cirugía ortognática, salvo en ocasiones excepcionales. En dichos casos, el procedimiento debe llevarse a cabo una vez finalizado el proceso de consolidación del hueso.

 

En cirugía ortognática, sólo un pequeño porcentaje de pacientes requiere la extracción de placas o tornillos, e incluso en estos casos, es importante tener en cuenta que la extracción de la placa no es sinónimo de fracaso del tratamiento, ya que a los pacientes normalmente se les extirpan las placas infectadas después de un período de estabilización que permite la osteointegración. Como pacientes, es muy importante tener en cuenta que el tabaquismo aumenta la probabilidad de infección de las placas de fijación.

 

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