Alba tenía una mordida abierta y ambos maxilares retrasados (biretrusión). Le costaba comer, notaba crujidos en la mandíbula y era consciente de que este tipo de alteración puede favorecer problemas respiratorios durante el sueño en el futuro.
Fue intervenida por el Prof. Federico Hernández-Alfaro en Instituto Maxilofacial mediante cirugía ortognática bimaxilar, que reposiciona maxilar superior y mandíbula para corregir la mordida y el perfil, combinada con una mentoplastia para dar proyección y equilibrio al mentón.
A los seis días de la operación, Alba ya podía comer muchos alimentos y se sentía mejor de lo que esperaba. Cuatro meses después, describe una recuperación más rápida y tranquila de lo que imaginaba y un cambio físico muy positivo.








